La cueva de Altamira alberga una de las manifestaciones artísticas más extraordinarias del arte paleolítico. Se encuentra en lo alto de una colina en el municipio de Santillana del Mar (Cantabria) desde donde se puede contemplar el paisaje montañoso de la Cordillera Cantábrica y las suaves colinas del litoral.
Se trata de una cueva de dimensiones reducidas pero que en época Paleolítica contaba con una amplia zona vestibular donde se desarrollaba la vida cotidiana de los grupos de cazadores recolectores. Un desprendimiento clausuró este espacio hace 13.000 años e imposibilitó el acceso a la cueva hasta su descubrimiento para la sociedad contemporánea en el siglo XIX. Los desprendimientos fueron habituales durante la Prehistoria y hasta los años treinta del siglo XX debido a las características geológicas de la cueva; desde entonces se han llevado a cabo acciones para la conservación de la cueva y el patrimonio que alberga.