A FILIPINAS
Ardiente y bella cual hurí del cielo, graciosa y pura cual naciente aurora cuando las nubes de zafir colora, duerme una diosa del indiano suelo. Besa sus plantas con amante anhelo, la leve espuma de la mar sonora; el culto Ocaso su sonrisa adora y el cano Polo su florido velo. Mi musa, balbuciente, con ternura, la canta entre las Náyades y Ondinas; yo la ofrezco mi dicha y mi ventura. De verde mirto y rosas purpurinas y azucenas ceñid su frente pura, artistas, y ensalzad a Filipinas!
José Rizal
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lunes, 24 de noviembre de 2014
PINOY (Acuarela 32 x 23)
SURADA (Acuarela 32 x 23)
Aquí en
la Bahia
el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entonces
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece...
el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entonces
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece...
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