lunes, 24 de noviembre de 2014

Stonehenge (Pastel 45 x 30)

Sin lugar a dudas, el conjunto megalítico de Stonehenge es una de las construcciones más fascinantes que quedan en pie en el mundo entero. Datado hacia 1600-1400 a.C., este conjunto fue construido en la llanura de Salisbury, al suroeste de Inglaterra, entre los últimos períodos del Neolítico, finales de la Edad de Piedra y los primeros de la Edad del Bronce. Por tanto, su edificación se prolongó durante un extenso período de tiempo y es lógico suponer, por tanto, que debió de sufrir no pocas modificaciones a lo largo de esos años.
Está constituido por menhires, que en bretón significa “piedra” (‘men’) “alta” (“hir”), los cuales en algunos casos se elevan hasta los cuatro metros de altura y llegan a pesar más de cuarenta toneladas. A partir del menhir entendido como unidad elemental, se establecen las diferentes organizaciones espaciales que caracterizan la arquitectura megalítica. El conjunto de Stonehenge, con sus avenidas de menhires y sus círculos concéntricos, es un cromlech, palabra que en gaélico quiere decir “círculo de piedras” y que normalmente se identifica con un templo; por lo tanto, es probable que fuera ésta la naturaleza de la construcción. Asimismo, todo el conjunto está rodeado por un foso circular que mide 104 m de diámetro.
Aparentemente, el cromlech de Stonehenge fue construido en tres etapas. Durante la primera de ellas, fue una gran plataforma circular de tierra, en la cual se practicaron fosas de incineración. La segunda etapa supuso la construcción de dos círculos concéntricos de menhires y de un alineamiento de cerca de medio kilómetro de longitud. Durante la última etapa, tuvo lugar la colocación de otro círculo de treinta piedras. De esta etapa, la más próxima a la actualidad, es de la que se conservan más restos.
Desde que se apreciara la importancia de este conjunto megalítico, uno de los debates que ha suscitado mayores discusiones y opiniones encontradas es el de su posible significado religioso. Parece ser, aunque no está establecido con completa certeza, que esta construcción cumplía las funciones de templo. Pero, como es sabido, se han realizado numerosos estudios acerca de la relación astral de este tipo de construcciones, y el orden de la disposición de los menhires en el conjunto de Stonehenge suele relacionarse con el firmamento. Se cree, además, que el carácter vertical del menhir implica una relación de “elevación” de la Tierra hacia el Cielo.
Por otra parte, su estructura central, en forma de herradura, está orientada de tal manera que el eje principal coincide exactamente con el lugar por donde sale el Sol. Como una prueba que se ha querido definitiva de la relación con los astros de Stonehenge, hay que señalar que el lugar en el que se levanta es el único en una zona de amplio diámetro en el que la luna llena está completamente perpendicular a la salida del sol durante el solsticio de verano. Todos estos elementos, por lo tanto, permiten pensar en un templo dedicado a los ciclos de la vida y la muerte, poderes invisibles de la naturaleza de carácter sagrado.

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